La historia del querer es poder …

La historia del querer es poder …

Ironman, la carrera de toda una vida.

No recuerdo muy bien la primera vez que oí hablar de esta carrera. De lo que si me acuerdo fue el momento en el que decidí que algún día estaría en la línea de salida de este gran reto. Corría el año 2011 y el que por entonces era mi entrenador, mi referente y ahora gran amigo, me contaba con grandísima ilusión que se había inscrito a este gran desafío. Sus palabras no tardaron en encandilarme y pronto empecé a soñar con la posibilidad de algún día estar en la línea de salida de ¡¡UN IRONMAN!! Obviamente, no podía ser cualquier Ironman claro está, debía ser el de Lanzarote, visto por la mayoría como el más duro del circuito de Ironman.

Esta clase de objetivos más que en la cabeza se apuntan en el corazón.

Por entonces era un “MUY AMBICIOSO OBJETIVO…QUERER ES PODER”. 21 de junio de 2011.

Seis años después este sueño ya se habia convertido en obsesión y me compré mi primera bicicleta de carretera. Me quedaba bastante pequeña y no era muy comoda pero me hacia sentir mucho más cerca de mi objetivo. Aclopado en ese manillar, con cada pedalada pensaba “IRON – MAN, IRON – MAN, IRON – MAN” y una gran sonrisa se adueñaba de mi cara.

Más tarde, y con una buena historia detrás, me compré otra y tras pedalear casi un año con ella decidí dar un paso más hacia mi objetivo y ponerme en manos de un entrenador. Cogí mi agenda y escribí a los tios más locos que habia en ella, y de loco en loco llegué hasta el señor Dani Rodriguez (@dani-trainer) gran “macho alpha” de una manada llamada Wolves Factory. En pocos minutos hablando con el me hizo darme cuenta que era el tio adecuado, ya no solo por su más que larga experiencia en triatlón o porque se conociera Lanzarote como la palma de su mano, si no por lo que me transmitió con sus palabras. Es de los que ama el deporte, de los que hace las cosas con el corazón, no solo es nadar, montar en bici y correr, es mucho más que eso, no sabría describirlo pero los que lo sentis sabeis de que hablo y el lo sentía al igual que yo. Y además, para colmo, un mes antes de la prueba organiza un campus de triatlón en la isla. Oportunidad más que perfecta para pulir esas inseguridades a pocas semanas del gran día.

Y por fin el 23/10/2018, 7 años, 4 meses y 2 días después de aquella publicación ¡¡ESTABA INSCRITO EN EL IRONMAN DE LANZAROTE!!

Muchas horas de entreno después, sacrificio, sufrimiento y alguna que otra lágrima también, llegó el 22 de mayo, día en el que viaje a Lanzarote, junto a mi madre, para correr el día 25. Hace tantos años que habiamos hablado de este viaje.

Pocas semanas antes había estado en la isla, en el campus de Wolves Factory, y la verdad que me encontraba realmente confiado, seguro de mi mismo y con unas ganas tremendas de que llegara ese esperado momento en el que habituado con el neopreno esperas en la playa la cuenta atrás para la salida. La confianza que tenía no era nada sorprendente, bueno un poquito si, pero estaba todo más que preparado: entrenos, tiempos, nutrición… Habíamos hecho los deberes con nota y eso se notaba muy mucho.

Breafing, check-in, fiesta de la pasta… La isla entera estaba llena de triatletas llegados de todas partes del mundo, corriendo, nadando, montado en bici. Estabamos rodeados. Aunque bueno, bicis por llamarlas de alguna manera, porque algunos de esos chismes parecían verdaderos ovnis llegados de otro planeta, equipadas con propulsores misiles y “de too” ¡¡MADRE MIA!! Pero yo solo pensaba en correr, y no paraba de preguntarme “¿y cuando empieza esto?”

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Y por fin llegó el esperado día. Sonó el despertador a las 3:40am, tocaba desayunar, sentado en el water del baño para no hacer ruido y con mucho glamour me comi mi bowl de avena con frutos secos y mi tortilla francesa cariñosamente preparada la noche anterior por el cocinero del hotel, 5 veces finisher del Ironman, que me darían la fuerza suficiente para empezar este gran reto, ¡¡QUE GRANDE ESE COCINERO!!

Un ratito más a la cama y a las 6 en punto el taxi ya estaba listo en la puerta del hotel para llevarnos hasta la línea de salida. Había dormido sorprendentemente bien y como he dicho estaba muy tranquilo.

Todo esto cambió obviamente al llegar a la “zona 0”. El día anterior, más nervioso que un flan, había dejado preparada la bici, las bolsas de las transiciones y había puesto la oreja en más de una conversación en busca de algún truquillo. Por ejemplo, deshinchar las ruedas el día anterior para no encontrarselas explotadas por el cambio de temperatura noche/dia al día siguiente. (¡¡EH!! Amigo Martuan ).

Pero volvemos a la mañana de la carrera. Prepararar la nutrición de las transiciones, entregar los avituallamientos especiales debidamente “tuneados” para hacerlos más vistosos, la bolsa de la ropa, hinchar las ruedas, ponte el neopreno… Varias cosas, todas ellas de vital importancia, que me hacian estar un poco nervioso. Todo estaba saliendo bien, ¿o no? ¡¡PUES NO!! ¿DONDE ESTÁ TU GORRO Y TUS GAFAS? ¡¡EH, CABEZÓN!! “¡¡HOSTIA!!” ¡¡EN LA BOLSA DE LA ROPA!! Se me habian olvidado en la bolsa del ropero, en esa pedazo de montaña de bolsas, “TOAS IGUALES” y desorganizadas, en una de esas, estaba ¡¡MI CARRERA!!. Tras suplicar levemente a las chicas allí presentes, me zambullí cual ornitorrinco en busca de mi bolsa, los segundos pasaban volados, tic-tac, tic-tac… y en 10 minutos daban la salida. ¿La encontraste tú? Pues yo tampoco. Raudo y veloz cual podenco, salí de allí en busca de un “staff”  que me pudiera conseguir un gorro y unas gafas. Pronto encontré uno y más pronto aun me consiguió lo que necesitaba ¡¡ASI Sí JODER!! ¡¡ESTO ES ORGANIZACIÓN!!

Pues bien, ya si que sí, todo listo, ¿o no? ¡¡SÍ!!, esta vez sí.

Una vez alli, tranquilo, rodeado de todas aquellas personas, respiro, miro a mi alrededor y soy consciente de donde me encuentro, de lo que estoy a punto de empezar. Me acuerdo de muchas personas y no puedo evitar la emoción. Es un sueño para mi, no me invade el miedo en ningún momento, solo las ganas de empezar y disfrutar cada minuto. ¡¡JUSTICIA A LOS ENTRENOS!!

Empieza la cuenta atrás y casi dos mil personas se preparan para entrar en el agua todas a la vez. Todo un espectaculo. Tres mil ochocientos metros de natación por delante. Patadas, puñetazos, desorientación… no conseguí concentrarme ni en técnica y ni en ritmo. Finalmente salieron 4100 m de agua, 1 hora 24 min 37 seg, mucho margen de mejora.

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Salgo del agua y escucho al “speaker”: “Ya han salido los dos tercios de carrera… El primer clasificado lleva 25km de bici”. Intento ir metiendo algo de ritmo en el cuerpo pero la masa de gente me impide siquiera trotar.

Una duchita rapida, cojo mi bolsa de la bici y accedo a la carpa donde, cual hospital de campaña, una multitud de corredores entre tumbonas de playa corren, gritan y se pelean por ganarle decimas al crono. Mientras me pongo las zapatillas de la bici una mujer me unta de crema las piernas, “¡¡A CASCO PORRO DI QUE SI!! ¡¡TA TO PAGAO!!”, al tiempo que me guiña un ojo y comenta lo bien depiladas que tengo las piernas. Fue un momento muy erótico.

Salgo de la carpa, entrego mi bolsa a unos voluntarios allí presentes mientras otros dos me ayudan a sacar la bici. ¡¡ASI DA GUSTO HACER UN IRONMAN HOMBRE!! (Aunque entre nosotros, creo que el hecho de que les tirara todas las borriquetas donde estaban enganchadas las bicis ayudó a estos a decidirse por ayudarme. JAJAJAJA ¡¡PERDON!!)

Visitilla al baño y corriendo salgo de box y me monto en la bici. ¡¡ABRAN PASO SEÑORES!! ¡¡ENSEÑEMOS A ESTA GENTE COMO SE HACE ESTO!!  (T1: 9 min 9 seg. Posicion 1080).

La motivación, las ganas y de momento las fuerzas me sobran por todos lados. Por suerte debajo del casco hay algo más que “un pelasoo” y el cerebro tira fuerte de las riendas pidiendo calma a un cuerpo colmado de adrenalina. “Dosifica compañero que esto va pa largo”.

Muy concentrado en no pasarme con los ritmos, en recordar todos los detalles de la nutrición y recuperar un poco los depositos de energías perdidas en la natación.

No dejo de adelantar gente por su izquierda. La hilera de corredores es constante, una gran masa de personas una detrás de otra llenan kilómetros y kilómetros de carretera, allá donde veo asfalto, allá donde me alcanza la vista la hilera es continua. Como el camino de la serpiente de un millón de kilómetros de Bola de Dragón. Cruzo un puente que al mismo tiempo atraviesa otra carretera, no se de donde viene, pero igualmente está aborratada de ciclistas. ¡¡ES IMPRESIONANTE!!

Sigo dando pedales y no tardo en encontrar corredores que reconocen los colores del club, como López que siendo de Pozuelo se fue a vivir a Lanzarote. Buenos kilómetros compartimos atravesando el Golfo y unas cuantas veces nos cruzaríamos en el maratón. O Vicioso que me manda saludos para uno de mis capitanes @ramos_tri, juntos nos acercamos a Montaña de Fuego. Este lugar es un espectaculo, con sus paisajes de ciencia ficción que convierten esta gesta en algo aun más heroico. ¡¡Dejo volar mi imaginación!! ¡¡ estoy haciedo un ironman, estoy cumpliendo un sueño!! ¡¡NO DEJO DE SONREIR!!

Todo está saliendo a la perfección, la bici y el cuerpo responden muy bien o al menos por ahora. El día anterior un “lanzarotista o lanzaroteño”, o como sea el gentilicio de la gente de Lanzarote (perdonen mi ignorancia), me recomendó llegar al Mirador del Rio (km 105) antes de las 11:30 o 12, al parecer más tarde comienza a soplar fuerte el viento. Obviamente eso era un objetivo demasiado ambicioso, sobretodo para la mentalidad conservadora que habia decidido llevar para afrontar esta carrera. Son muchas, muchas, pero muchas, las personas que me habian advertido sobre el aire en Lanzarote y no sé si es porque soy un tio con suerte o porque de tanto escucharlo me habia imaginado aquello como un escenario de la peli de Twister, pero a mi no me parecía que hiciera tanto aire.

Como veis mi mentalidad era super positiva, ¡¡ESTABA EN LANZAROTE ATAVIADO CON UN DORSAL DE IRONMAN COÑO!!

Los kilómetros seguian avanzando recorriendo aquellos lugares en los que, tan solo un mes antes, habia atravesado rodeado de lobos en el campus Wolves Factory. ¡¡Me acordé mucho de vosotros chic@s!! Sobretodo de aquel dia de cronoescalada a Tabayesco, esta vez fue de bajada por lo que resultó ligeramente más facil. Un pequeño puerto de 5 o 6 curvas muy cerradas entre altas paredes de piedra ¡¡PURA DIVERSIÓN!! Sobretodo porque justo antes de empezar a bajar un lanzaroteño me adelanta a toda leche por mi izquierda ¡¡FIUUUUNN!! no tarde en pensar ¡¡A POR EL!! y juntos bajamos como rayos, riendo y gritando de la emoción, adelantando corredores por dentro, por fuera, como en las carreras de vainas de Star Wars ¡¡ESTO SE SALEEE!!

Antes de lo que me imaginaba ya estoy en el Mirador del Rio y sigo sin parar de adelantar gente, sin duda haber preparado con tanta antelación esta carrera, fisica y mentalmente, con largas tiradas encima de la bici estaban dando sus frutos, ¡¡GRACIAS MISTER!!

4 horas 23 minutos de bici y con casi todo el desnivel ya metido en el bolsillo. En mis tareas de espionaje el día del check-in escuché a un par de “pros” decir que en el Mirador del Rio es donde empezaba realmente la carrera, “¿Ah si?” Pensé para mi mismo, “¡¡PUES ESTOY LISTO!! ¡¡GET READY FOR THE FITGH!!”.

Y vuelta para abajo, bajando el Mirador a toda leche, 60, 70, 80km/h ¡¡ESTO NO DA MÁS!!

Vuelvo a pasar por Teguise donde nuevamente me cruzo con el señor Victor (@victor_triatlon) , alias “el tiburon”,  que con su equipación rosa y su cresta de gallo no pasa desapercibido. Kilómetro 130 de carrera.

Bajando hacia La Caleta, en este punto es donde recuerdo que el aire sí pegaba fuerte. Es una carretera de ida y vuelta, 6,5km para abajo y 6,5 para arriba. El aire pegaba en contra de bajada, quito “el plato” porque si no no hay un dios que mueva la bici, pero seamos positivos a la vuelta cuesta arriba el viento será favorable. En este punto ya comenzaba a notar carga de verdad y me preguntaba a mi mismo “¿quieres correr una maratón con estas piernas?”  y entonces bajaba un poco el ritmo. Poco tiempo después un ligero dolor en la rodilla derecha, me es familiar de otras veces. Al tiempo planta del pie izquierdo, tipico dolor por mala colocación de la cala, aguanto el dolor unos kilometros y cuando veo la oportunidad paro, pido reflex para la rodilla y coloco bien la cala. Los sistemas empiezan a fallar, no puedo evitar preguntarme si me pasarán factura en la maratón pero hay que ser positivo, todo saldrá bien.

Últimos 20 km realmente rápidos, largas rectas entremezcladas con carreteras estrechas y reviradas, vuelvo a rozar los 80km/h y el viento hace de las suyas produciendo algún que otro sustillo. ¡¡YIIIIJAAA!! No queda mucho para la carrera a pie y es importante empezarla con los depósitos lo más llenos posible, hidratando y comiendo fuerte.

Por fin llego al Puerto del Carmen, obviamente ya hay mucha gente corriendo el maratón y al primer clasificado no le queda mucho para llegar a meta pero no me preocupa lo mas mínimo, mis objetivos son claros, llegar a meta y disfrutar y sin duda que lo estaba haciendo.

Entrando en el box nuevamente se ve el gran trabajo de la organización y los voluntarios. Allí me espera una muchacha para encargarse de mi bici, se me olvida el reloj y vuelvo a por el tranquilamente, me equipo, visita al aseo y a correr. Son 42 km que se pueden hacer muy muy largos es importante afrontarlos con la mayor comodidad posible aunque para ello se deban perder unos segundos. Soy consciente de ello y me lo tomo con calma. (Bike: 6 horas 40 min 45 seg – T2: 8 min 33 seg. – Posicion: 513).

Y ya casi hemos terminado, solo 42 kilometros por delante de un sector que mal no se me da. De la soledad de la bicicleta a las grandes multitudes de personas que abarrotan las aceras. Las sensaciones son buenísimas, ni rastro de los dolores de la bici, no me puedo dejar llevar por la emoción, el cerebro dice calma, las piernas ¡¡VAMOSSS!! Pero las órdenes son claras, 5 min 15 seg el kilómetro es el ritmo a seguir y asi será. Como si de un ordenador se tratase configuro piernas-tiempo y pongo “el reloj” en marcha, 5.15 “pin-pan, pin-pan”. Al principio cuesta un poco “ir tan despacio” pero la experiencia (o las hostias) te dicen que es lo mejor.

Es un circuito circular, tres vueltas, la primera son 20km, 10 de ida 10 de vuelta y luego dos más de 10 km con 5 de ida y 5 de vuelta aproximadamente. Los 10 primeros se hacen fácil, cuando me quiero dar cuenta ya tengo que darme la vuelta, y es que la gente, el clima, las sensaciones ¡¡LA CARRERA ESTABA SALIENDO PERFECTA!!

Los kilómetros pasan, observando al resto de corredores se ven auténticos cadáveres, y me digo a mi mismo “Yo no quiero eso”. Pero las sensaciones son buenas si me concentro todo saldrá bien. Geles, iso, sales, bcaas, cafeína, hidratos… todo está controlado al gramo, entrenado y más que entrenado. Si sigo las intrucciones ¿que puede salir mal?

Y nada salió mal, las sensaciones se mantuvieron perfectas durante toda la carrera y con buen humor, saludando a la mujer de la tienda de bicis donde había alquilado la rueda y que me prometió regalarme una bandera de Ironman, al del restaurante árabe donde habiamos comido los dos dias anteriores, a todos los trabajadores del hotel que se congregaban a lo largo del circuito y que me animaban como si fueran amigos de toda la vida, a Victor, esta vez sin cresta, que seguía animando como desde primera hora. ¡¡DISFRUTANDO!!

Primera vuelta, beso a mi madre y primera pulsera, segunda vuelta, beso a mi madre y segunda pulsera, la cabeza no se vino abajo en ningun momento y cuando me quise dar cuenta afrontaba la ultima recta. Y ahí estaba, la linea de meta de la carrera de toda una vida. Te acuerdas de todas las personas que te han ayudado a llegar hasta ahí y deseas que todas pudieran estar ahí para darles las gracias y ver lo feliz que te han hecho al ayudarte a llegar a cumplir un sueño como este, porque sin todas esas personas nada de esto hubiera sido posible: Madre, Padre, Montilla, Sesar, Mister, Mod, Capis, Alexei, SO3, Wolfs…

200m, 100m, 50m… ¡¡MARTIN YOU ARE AN IRONMAN!! (RUN: 3 horas 39 min 20 seg. Tiempo total: 12 horas 2 min 24 seg. Posicion. Gral: 343 GE: 43)

          ¡GRACIAS!

@peregrino286


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