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Fecha de Publicación Celebración
  • I Copa de Cross Sierra Oeste 2019 (Fresnedillas de la Oliva)

    I Copa de Cross Sierra Oeste 2019 la cual constara de dos pruebas:

    • 1 de diciembre a las 10:00 horas en Fresnedillas de la Oliva (Madrid)
    • 15 de diciembre a las 10:00 horas en Valdemorillo ( Madrid)

    Precio de la inscripción: Donativo solidario el día de recogida del dorsal (2€ adultos 1€ niñ@s) , todo lo recaudado ira destinado a una causa solidaria.

    Plazas limitadas

    Categorías infantiles , adultos y popular ( no competitiva)

    Premios para los 3 primeros clasificados de cada categoría entre las dos pruebas ( se realizará una clasificación general contando los resultados de las dos pruebas ).



    Fechas 01-12-2019 10:00

    OrganizaciónOrganizador: Soy el organizador

    EmailEmail: contacto@triatlonso3.com

    TeléfonoTeléfono: 651113264

    PrecioPrecio: Donativo solidario el día de recogida del dorsal) 2€ adultos 1€ niñ@s , todo lo recaudado ira destinado a una causa solidaria

    Fecha LímiteFecha límite de inscripción: 29/11/2019

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    Documentos

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  • I Copa de Cross Sierra Oeste 2019 (Valdemorillo)

     I Copa de cross Sierra Oeste 2019 la cual constara de dos pruebas:

    • 1 de diciembre a las 10:00 horas en Fresnedillas de la Oliva (Madrid)
    • 15 de diciembre a las 10:00 horas en Valdemorillo ( Madrid)

    Precio de la inscripción: Donativo solidario el día de recogida del dorsal (2€ adultos 1€ niñ@s) , todo lo recaudado ira destinado a una causa solidaria.

    Plazas limitadas en ambas pruebas.

    Categorías infantiles , adultos y popular ( no competitiva)

    Premios para los 3 primeros clasificados de cada categoría entre las dos pruebas ( se realizará una clasificación general contando los resultados de las dos pruebas ).

     

     



    Fechas 15-12-2019 09:00

    OrganizaciónOrganizador: Soy el organizador

    EmailEmail: contacto@triatlonso3.com

    TeléfonoTeléfono: 651113264

    PrecioPrecio: Donativo solidario el día de recogida del dorsal) 2€ adultos 1€ niñ@s , todo lo recaudado ira destinado a una causa solidaria

    Fecha LímiteFecha límite de inscripción: 13/12/2019

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  • Instalación
    05/11/2019

    Piscina de Verano de 25 metros

    Piscina de Verano de 25 metros

    WebDeportes: Natación


    Piscina de Verano de 25 metros la cual es cedida por el Ayuntamiento de Fresnedillas de la Oliva ( Madrid) y ubicada en el polideportivo municipal.


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  • Instalación
    05/11/2019

    Polideportivo Eras Cerradas

    Polideportivo Eras Cerradas

    WebDeportes: Natación


    Piscina climatizada ubicada en el Polideportivo Eras Cerradas en la localidad de Valdemorillo ( Madrid) sito en Calle La Paz nº 105 de Valdemorillo Tlf. 91 897 78 08.


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  • Polideportivo Dehesa de los Godonales

    WebDeportes: Atletismo Carrera


    Pista de atletismo ubicada en el Polideportivo Dehesa de los Godonales en la localidad de Valdemorillo ( Madrid) sito en Crta. M-600 KM, 19 dirección El Escorial.


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  • Noticias - Info
    05/10/2019

    Fotos Varias

    Fotos Varias

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  • GTP: Gran Trail de Peñalara. Un sueño que se convirtió en pesadilla. Por Javier Martín Méndez .

    Aun no sé cómo lo hice...

    El GTP, una de esas míticas carreras de las que uno siempre ha oído hablar, de esa que todo corredor de montaña le gustaría correr en algún momento de su vida. Tal es la cantidad de personas que desean correr esta carrera que tú no eliges cuando la corres, ella te elige a ti. Se realiza un sorteo entre todos aquellos pre inscritos y de ahí salen los elegidos. Este año, fui uno de ellos.

    La carrera empezaría el 28 de junio, tan solo un mes después del Iron Man. 116 km con 5100 m de desnivel positivos. La cosa era bastante precipitada, pero por fin había sido elegido. Por si esto fuera poco un par de días después del triatlón tuve una lesión que me tuvo prácticamente parado tres de las cuatro semanas, la cosa se ponía muy, pero que muy cuesta arriba, pero confiaba en mis capacidades. ¿Quizás no era realmente consciente a lo que me enfrentaba? o es que ¿la ilusión por cumplir este gran objetivo me hacía no pensar en otra cosa? Sea como fuere había decidido presentarme en la línea de salida, 23.30h del viernes 28 de junio. Este horario dificulta aún más la carrera pues te has de enfrentar a los 116km sin dormir.

    Y allí estaba, en la abarrotada plaza de Navacerrada, rodeado de más de 500 valientes dispuesto a enfrentarme probablemente a la carrera más dura a la que jamás me había enfrentado. 

    La primera parada era la mítica Maliciosa. Una larga pista fácil de trotar que me llevaría hasta un estrecho sendero abarrotado de piedras sueltas, era el momento de sacar los palos, los cuales no volvería a guardar en toda la carrera, mirada al suelo como los gorrinos y “¡VAMOS PARRIBA!" es hora de empezar a acumular desnivel. La cantidad de gente que allí había era espectacular, te condicionaban mucho el ritmo, pues había que ir en fila de a uno, pero mirar hacia abajo desde lo alto y ver subir esa gran hilera de luces era absolutamente increíble, un espectáculo. Había mucha más gente que en el Ultra de Gredos, nunca había visto tanta gente en la montaña.

     

    Coronada la Maliciosa empieza la primera bajada, larga, larguísima, casi eterna diría yo. ¿A dónde se supone que estamos bajando? ¿Australia? Son más de las 00.30, en plena montaña, llevo más de 5 km corriendo cuesta abajo y estoy sudando como un cerdo, no recuerdo que me haya pasado nunca. El calor es sofocante, me da miedo pensar que será de nosotros cuando salga el sol, no sopla ni gota de aire. 

    Nos adentramos en un bosque y escucho un pequeño manantial de agua. A pesar de estar muy atento a la hidratación no puedo evitar abalanzarme sobre el como si llevara 10 días sin beber, esa sensación de querer abrir la boca y no dejar ni una gota de agua. Esa sensación que solo había tenido al terminar una carrera o muy cerca de la meta. A esto se le sumaba una carga de piernas inhabitual a tan pocos kilómetros de la salida que me hacía desear que solo fuera producto de la infinita bajada que había hecho y que tras unos kilómetros en llano se pasaría. La cosa no empezaba nada bien.

    Los kilómetros pasaban y algo no me cuadraba, las sensaciones no eran buenas pero los datos del reloj me decían que la cosa iba muy bien, demasiado quizás.  Pasé el kilómetro 18, según mi reloj, y no vi el avituallamiento, fallo de organización pensé. Más adelante cuando me marcaba kilómetro 24 allí estaba, recargo un poco de energías, depósitos y continuo. Pero hay algo que no sabría describir: cabeza, estomago, músculos… no es el día.

    Pocos kilómetros más adelante, yendo detrás de un par de corredores, los oigo decir algo de los avituallamientos, "el próximo es en el 37, ¿no?" les pregunté. "No, en el 27" me contestaron. Miro mi reloj y marcaba el 36, desde luego que algo no marchaba bien. Uno de ellos pronto me explica que es un fallo del GPS al seleccionar la modalidad "Ultratrack". Es decir, que iba más de 10km por detrás de lo que pensaba. Los datos ya cuadraban más pero el palo que me lleve a nivel anímico fue gordo, gordo. Sin duda no estaba siendo una carrera con la alegría y energía a la que estoy acostumbrado. Todos tenemos derecho a tener un mal día, ¿no?

    Tiempo después llegó el avituallamiento del kilómetro 27, el kilómetro de verdad, no el que marcaba mi reloj. Allí me esperaba el señor Rubén, el que nada más mencionar su nombre corrió hacia mí raudo y veloz para ayudarme en lo posible. Pronto se dio cuenta de que no estaba teniendo un buen día ni una buena carrera, a pesar de ello no dejó de motivarme intentando hacerme ver el lado positivo y transmitirme energías. Eternamente agradecido compañero. A ti y a todos y cada uno de los voluntarios que me atendieron a lo largo de la carrera, realmente sin palabras, un trato excepcional, son muy conscientes de lo que estás haciendo, del castigo que supone para el cuerpo y no quieren que realices ni el más mínimo esfuerzo de más, te atienden, te tratan y te sirven de una forma increíble.

    Casi arrastrando llegué al avituallamiento y con las mismas continué, me puse la música para ver si conseguía animarme un poco. Llevaba aproximadamente 4 horas 30 min y mi mayor esperanza en ese momento era la cafeína. Geles de cafeína que empezaría a tomar en la hora 6 de carrera y que esperaba que me dieran la patada en el culo que necesitaba para salir de ese bucle de negatividad en el que estaba entrando.

    De camino a Morcuera la música me ayudó, también llegó la hora, las 6. Un poco de cafeína y "Copacabana" sonando en el mp3 corono el puerto al tiempo que el sol aparece por mi espalda. Fue un momento impresionante, parece que los ánimos remontan el vuelo. Primer tercio de la carrera en el bolsillo, siguiente objetivo Rascafría.

    A pesar de que el estómago parece que no quiere aceptar alimento alguno, problema que arrastro desde el principio, intento no perder los ánimos. No me puedo permitir no meter nada y al menos tomo la mitad de lo planeado y rezo porque sea suficiente. 

    Por delante un millón de kilómetros de pista cuesta abajo hasta Rascafría. (Aviso: este dato puede no ser exacto). 

    Pista, pista y más pista que se hace realmente infinita. ¡¡15 KILOMETROS CUESTA ABAJO!!, 15!! Esto me hace polvo la musculatura y sobre todo la planta de los pies. La siento como si fuera una sola ampolla enorme lo que me obliga a reducir el ritmo en un par de ocasiones. Pasada esta eterna bajada por fin, ¡POR FIN! ¡RASCAFRIA! Mitad de carrera y un merecido descanso. Vaselina para los pies, crema a muerte contra el sol, algo de comer y líquido, muuuucho líquido. 

    (AUTOMENSAJE: Lo perfecto en este punto hubiera sido cambiarse de calcetines para ayudar a los pies. Un error no llevarlos).

    Y continuamos que aún me queda la mitad, LA MITAD. Es curioso como a pesar de lo mal que lo estoy pasando, en ningún momento pienso en todos los kilómetros que me queda de forma negativa o si quiera en abandonar. A día de hoy cuando lo pienso me sorprendo, no sé cómo lo hice.

    Pero volviendo a la carrera toca volver a subir, porque esto funciona así, "tol día parriba y pabajo, parriba y pabajo", este sería un buen resumen.

    A la salida de Rascafría mi camino se cruzó con Esther, en ese momento no sabía ni quien era ni como se llamaba, ni tenía idea de la gran lección que me daría de moral, esfuerzo y actitud. ME QUITO EL SOMBRERO SEÑORITA¡¡¡ EXCELENTE CARRERA¡¡

    Subiendo al Reventón el calor ya empezaba a "achuchar" de verdad y yo hacía tiempo que había puesto "piloto automático". ¿Como explicar que es el "piloto automático"? Es un estado en el que no piensas en nada ni en nadie, simplemente avanzas, a veces repites una y otra vez el estribillo de una canción, otras solo te limitas a repetir la misma secuencia al respirar. Eso da igual, lo importante es no parar de avanzar. Seguir hacia delante. Un paso detrás de otro, ya ni siquiera contestaba a los saludos de las personas con las que me cruzaba, me limitaba a hacer un gesto con la cara. A pesar de esto, los tramos de subida siempre se hacían más sencillos que los de bajada.

    Alcanzado el Puerto del Reventón, de camino al Raso del Pino me adelantan los primeros participantes del TP60. Se empieza a notar la cercanía de Peñalara pues ya comienzo a cruzarme con aficionados al Trail que por allí entrenan. Te saludan y miran con admiración, la misma admiración con la que hace años miraba yo a los que aquel día participaban. Los miraba y pensaba "¿cuantos kilómetros llevaran encima? Es increíble, ¡¡MENUDOS TITANES!!". En aquel momento lo veía tan lejos, tan complicado y mírame ahora en el kilómetro 70 de este gran desafio, cruzándome con personas que quizás estén pensando lo mismo que yo aquel día.

    Y como ya hemos alcanzado otra cumbre, ¿ahora que toca? ¡¡PABAJO!! otra vez. Esta vez hasta La Granja, camino roto con escalones a diferentes alturas, piedras, raíces... El más mínimo descuido te hará comer el polvo. Aquí es donde me adelanta Eugenio, un hombre de unos 60 años que ha participado en las 10 ediciones de esta carrera, ¿qué persona querría enfrentarse a este infierno 10 veces seguidas?, gente que está hecha de otra pasta. Como he dicho antes, auténticos titanes.

    A lo largo del camino te vas cruzando constantemente con las mismas personas, a veces eres tú el adelantado otras el que adelanta, vas "haciendo la goma" constantemente. Como con aquel hombre de aspecto ingles que linterna en mano me guió gran parte de la noche y tras el que fui también buena parte del día. No sé cómo lo hacía, pero a veces cuando le adelantaba pasaban unos cuantos kilómetros y le volvía a ver delante otra vez... Una cosa muy rara y muy misteriosa. ¿Teletransporte? No sé, pero yo cada vez que le volvía a ver delante no podía evitar imaginarme lo que estaba pensando de mí. "JOOOE¡¡ YA ESTA AQUÍ OTRA VEZ EL PESAO ESTE¡¡" esto mismo pero traducido al inglés o al idioma que se supone que hablara él, era muy reservado.

    Y con esta pequeña anécdota ya llego a La Granja, kilómetro 80 aproximadamente, una parte del camino que hasta aquí me trajo me era familiar de un entrenamiento que había compartido con el que sería el ganador del TP60 ese día el señor David López, enhorabuena máquina. El avituallamiento que allí me esperaba era buenísimo: ensalada de pasta, tortilla, pizza... y no probé nada de esto, el estómago seguía sin querer hacer amigos. Powerade de eso si tomé, ¡vaya si tomé!, tan fresquito, tan bueno. Bebí como 2 litros y me llevé uno más. El líquido que portas no tarda más de 10 min en ponerse caliente como el caldo e ingerir algo fresco en esas situaciones una sensación indescriptible. El beneficio es más mental que físico. 

    A la salida de La Granja me empezó a pasar algo que nunca antes había sentido. Cuando pasaba al lado de una persona y esta me animaba con un simple “¡ENHORABUENA CAMPEÓN!", no podía evitar emocionarme y sentir ganas de llorar. Ni si quiera podía devolverles un gracias. Supongo que las circunstancias de agotamiento, dureza y el hecho de estar corriendo esta gran carrera que tenía en mente desde hace tantos y tantos años hacen que los sentimientos estén muy presentes. 

     

    Estaba llegando a umbrales donde nunca antes había estado 80, 90 kilómetros corriendo, cosas que no puede hacer mucha gente. Me sentía afortunado y orgulloso de mi mismo, aunque no demasiado de las condiciones en las que lo estaba haciendo. Estaba realmente cansado, a todos los niveles, y el dolor de los pies era importante. Pensaba que en cualquier momento me daría aquella temida fascitis plantar que me agarrotaría los dedos dejándome el pie como la garra de un águila. Pero el cuerpo humano es una maquina extraordinaria y cuando me ponía "a trotar", 8 minutos el kilómetro más o menos, sentía algo de dolor al principio, pero luego se calmaba y sentía que podía correr a ese "trote cochinero" durante horas y horas. Y así fue, de La Granja a la Casa de la pesca por el Camino del rio, un paseo realmente precioso y al mismo tiempo cruel al pasar cerca de tantas pozas de agua con este tremendo calor sin poder bañarse.

    Una vez más esta "etapa" se hizo eterna, muy muy larga, 10 kilómetros aproximadamente que a estas alturas tardaba horas en hacer. En ella conocí nuevos compañeros con los que llegaría prácticamente hasta meta. Uno de ellos me dijo que se estaban retirando muchos de los corredores por el tremendo calor que hacía, yo sinceramente no sentía tantísimo calor, quizás fuera porque estaba demasiado cansado, dolorido u ocupado concentrándome en seguir hacia delante. Es curioso como a pesar de todo este sufrimiento en ningún momento pasó por mi cabeza la idea de retirarme.

    Pasado la Casa de la pesca tocaba subir al Puerto de la Fuenfría lo que significaba enfrentarse a uno de los tramos más duros de la carrera. Los próximos 10 kilómetros serían una subida vertical, y cuando digo vertical es VERTICAL, por un polvoriento y resbaladizo cortafuegos, una bajada por el Camino Schmid y otra vez "parriba" hasta el alto del Puerto de Navacerrada. Todos y cada uno de estos tramos se realizan por un terreno en el que es físicamente imposible dar dos pasos sin tropezarse. La cantidad de piedras sueltas que hay aquí es tal que apenas se ve el suelo. Si hay lugares en el mundo donde no existen piedras es porque están todas aquí. Aquí es donde nacen las piedras, aquí las cultivan y después reparten al resto del mundo. Suena mal ¿verdad? pues ahora cúbrete la planta del pie de ampollas y baja por ahí 🙂 ¡HORRIBLE!.

    En este punto es donde me vino a la cabeza por primera vez la idea de retirarme. Pero estaba tan cerca. Apenas quedaban 20 kilómetros hasta la meta, con más de 1000 m de desnivel, eso sí. Pero estaba tan cerca. Tardaría muchísimo tiempo, unas 4 horas más en hacer ese recorrido. ¡Pero estaba tan cerca! Pensaba en que quizás había perdido el respeto a la carrera al no tener en cuenta realmente su dureza y la necesidad de preparar un desafio como este de forma específica con el tiempo suficiente. Que era absurdo sufrir tanto. Que las condiciones en las que estaba, no eran condiciones para hacer la carrera, pues de terminarla, me quedaría un sabor amargo. Pero si me retiraba, sé que me sentiría obligado a volver a hacerla y volver a pasar otra vez por todo para llegar hasta el punto donde me encontraba en ese momento.

    Y con esta batalla dentro de mi cabeza metro a metro fui avanzando, a veces andando, a veces "corriendo" pero nunca sin dejar de moverme. Siempre hacia delante.

    Y por fin Puerto de Navacerrada, ultimo avituallamiento de la carrera. Como siempre me trataron como un rey, sigo alucinando con la voluntad de estas personas. Solo quedaban unos metros de desnivel en dirección Bola del Mundo hasta los Emburriaderos para bajar por el camino de la tubería hasta la Barranca y luego Navacerrada. La subida no me asustaba, pero, la bajada. Podía ser horrible.

    No quise separarme de Esther, la chica que había adelantado a mitad de carrera y que me había vuelto a coger en la Casa de la pesca. Su moral, su energía y su actitud eran admirables. Características que en ese momento a mí me faltaban y no se me ocurría mejor compañía para llegar hasta meta. Fuimos juntos en la subida, pero en la bajada, un poco técnica, y nuevamente sin saber cómo lo hice con el dolor que tenía, me adelanté un poco. A la llegada a la Barranca la senda se volvió pista y Esther volvió a adelantarme, la grite "¡¡VAMOS ESTHER DALEEEEE!!" me pasó como un rayo con una vitalidad tal que me motivó al máximo al tiempo que sonaba The Rubberband Man - The Spinners en el mp3. Quedaban 4 kilómetros aproximadamente e iba lanzado, a ritmo de 5:30, las piernas no daban para más, las ampollas de los pies ya ni las sentía ESTABA LLEGANDO A META. 

    Llego el asfalto, las casas, cruzando aquellas mismas calles que había dejado hace más de 19 horas. Lo que se siente es tan grande que se me saltan las lágrimas solo de pensarlo. Y por fin el pasillo de vallas, el arco de meta, me lanzo a los brazos de mi madre que siempre está ahí para apoyarme en mis grandes locuras. Un beso y ya estaba listo para cruzar la meta de la CARRERA MAS DURA DE MI VIDA.

    YO SOY FINISHER GTP.


  • Noticias - Info
    04/02/2019

    "TODOS SUMAMOS SOMOS DIFERENTES"

    "TODOS SUMAMOS SOMOS DIFERENTES"

    Trailer de los 4 años del club Triatlon SO3


    Enlace: w.youtube.com

  • Reconocimiento Circuito Duatlon Rivas febrero 2017 ( SO3 Team)

    Vídeo sobre: Reconocimiento Circuito Duatlon Rivas febrero 2017 ( SO3 Team)


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